Medicina y Enfermería

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Juan David Figueroa-Cuesta [1] INTRODUCCIÓN Todo el tiempo nos estamos enfrentando al proceso de la muerte. Con esta situación surgen muchos interrogantes acerca del sentido de la vida. Por lo general evadimos el tema y de alguna forma nos creemos inmortales porque siempre pensamos que esta situación no es con nosotros; con esto sentimos un gran sufrimiento y vemos sufrir a las personas que están a nuestro alrededor. ¿Será que si miramos la muerte como un proceso natural podemos vivir mejor y ayudar a que otros vivan mejor? Este es el interrogante que intento responder en el siguiente ensayo. APRENDER A MORIR, ES APRENDER A VIVIR Los hombres ignoran que los verdaderos filósofos no trabajan durante toda su vida sino para prepararse a la muerte. Platón. “Estoy feliz, estoy lista para morirme”, estas palabras me las dijo una paciente dos días antes de su muerte; con ellas me puso a reflexionar acerca del sentido de la vida. Lo primero que pensé en ese momento fue: ¿Verdaderamente está uno listo para morirse? Y la respuesta llegó a mi mente en poco tiempo, y ésta fue que sí; luego surgen dos preguntas mas: 1. ¿Debo estar en una situación límite como un cáncer o una enfermedad terminal para estar preparado? 2. ¿Estoy listo para morirme? Las respuestas a estas preguntas las he construido a lo largo de mi práctica, gracias a la interacción y valiosa ayuda que me prestan todos los pacientes con los que tengo contacto. Basta mirar las estadísticas sobre las causas de muerte en nuestro país (y en el mundo), para darnos cuenta que la mayoría de las muertes se producen sin un aviso; salimos en la mañana y no regresamos nunca más a nuestro hogar, o en las noches nos vamos a la cama para entrar en el último sueño. Esto nos indica que el momento de la muerte es incierto, y por tal motivo debemos estar preparados. En este sentido las situaciones límite son una bendición, dado que nos hacen tomar conciencia de nuestra calidad de seres finitos y de alguna manera nos ayudarían a ponernos en paz, pero no todos vamos a tener esa oportunidad. Por este motivo pienso que no es necesario llegar a...

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Una proteína que podría cambiar el curso del cáncer

Una proteína que podría cambiar el curso del cáncer

IκBα es el nombre de una proteína que podría cambiar el curso del cáncer, concretamente del carcinoma escamoso, el segundo tipo de tumor cutáneo más común. Un grupo de investigadores españoles del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) ha descubierto una nueva función de la proteína implicada en el desarrollo de esta enfermedad de la piel. Hasta el momento, explica uno de los coordinadores del estudio, Luis Espinosa, “no se sabía qué función tenía y cuál era su rol en los queratinocitos (las células típicas de la piel)”. Pero después de analizar las muestras (procedentes de piel urogenital) de una cohorte de 112 pacientes con carcinoma escamoso, Espinosa y su equipo comprobaron que regulaba una serie de genes esenciales para la piel. Y aún más: cuando estas proteínas perdían dicha función, las células se volvían tumorales. Lo importante de este descubrimiento, plasmado en la revista científica ‘Cancer Cell’, es que “abre una nueva línea de investigación para buscar fármacos capaces de intervenir y activar su función normal”. Dado que “el carcinoma escamoso se diagnostica bien (examinando las lesiones cutáneas que aparecen sobre todo en las zonas más expuestas al sol) y el tratamiento funciona, en el 95% de los casos se cura simplemente extirpando el tumor, queremos constatar que este mismo mecanismo ocurre también en otros tipos de cáncer de peor pronóstico, como el de colon, por ejemplo”. Si así fuera, y “ya tenemos datos que apuntan en este sentido”, podría cambiar el curso, no sólo del cáncer de piel sino del cáncer en general, lo que se podría traducir, en un futuro, en nuevas vías terapéuticas. De momento, en el carcinoma escamoso, el cambio de función de esta proteína está asociado a un peor pronóstico, es decir, a este pequeño porcentaje de los casos más difíciles de tratar (por metástasis). Por eso, aunque este hallazgo todavía se tiene que validar con un número suficiente de pacientes, “podría servir para pronosticar el alcance de este tumor”, señala uno de los firmantes del estudio, Agustí Toll, dermatólogo del Hospital del Mar (Barcelona) y uno de los firmantes del ensayo. “Una vez aparecen metástasis, el pronóstico de estos pacientes suele ser malo y los tratamientos actuales (cirugía, radioterapia, quimioterapa)...

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Científicos obtienen células madre embrionarias de personas

Científicos obtienen células madre embrionarias de personas

Un grupo de científicos estadounidenses ha conseguido por primera vez células madre embrionarias con el mismo ADN (clonadas) de un adulto. El trabajo es el primer éxito en humanos de la técnica que dio origen, por ejemplo, a la oveja Dolly, pero los autores insisten en que no se trata de obtener personas clonadas, sino en llegar a la fase de blastocisto del embrión (alrededor de los cinco o seis días de desarrollo) para extraer las células madre. Teóricamente, estas podrían luego diferenciarse en tejidos que el paciente necesitara para un autotrasplante, que, como tendrían el mismo material genético que el receptor, podría usarse sin riesgo de rechazo. El ensayo, dirigido por Shoukhrat Mitalipov, de la prestigiosa OHSU (Oregon Health & Science University ), se publica en Cell. La técnica utilizada es la de transferencia nuclear:: se toma un óvulo de una donante, se le extrae el núcleo y se le inserta una célula adulta —también se ha ensayado con otras fetales, más adaptables— del posible receptor. Luego, el óvulo se activa, y empieza a dividirse en los primeros pasos del desarrollo embrionario. Al llegar a la fase de blastocisto (una especie de pelota de células), se destruye y se obtienen las células madre. Esto sucede porque al cambiar el material genético el óvulo deja de tener una sola cadena de ADN para tener dos, lo normal en las células. Esta es la situación que se da en la naturaleza cuando hay una fecundación (el padre aporta una copia del material genético y la madre otra), salvo que estas células tendrían las dos copias de un mismo individuo: son, por eso, una clonación. El método ya se había ensayado con éxito en distintos animales —ovejas, cabras, vacas, perros, gatos, ratones, cerdos y macacos—, pero nunca había funcionado en personas. Fue el fraude que anunció para apuntarse el éxito el coreano Hwang Woo-suk en 2004, por ejemplo. Por eso, Anna Veiga, directora del banco de líneas celulares del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB), valora especialmente que se ha conseguido mejorar la técnica para que funcione en humanos. Pero esta mejoría, con todo su impacto, no oculta que se acerca, al menos un paso, a un tema tabú (en...

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