Terapia cognitivo conductual en adicciones: modelo cognitivo

Terapia cognitivo conductual en adicciones: modelo cognitivo

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Librería médica Fondo Editorial CIB: Adicciones: aspectos clínicos y psicosociales, tratamiento y prevención

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Este modelo proviene de una vertiente filosófica y se inspiró en las clásicas contribuciones de la filosofía estoica griega que datan de cuatrocientos años antes de Cristo. Este movimiento filosófico buscó analizar y comprender el pensamiento racional y propuso que los problemas se generan no por las situaciones, sino por la forma como el
hombre las interpreta, planteando que la solución se encuentra en un pensamiento racional. Entre los estoicos destacan Epicteto y Marco Aurelio quienes enfatizaron sobre las relaciones existentes entre las cogniciones, producto de la interpretación; es decir, el procesamiento de los eventos y la información percibida o conocida y su poder generador de emociones negativas, como por ejemplo, ansiedad, tristeza, cólera, entre otros.

Navarro integra los conceptos de Beck (1983) y de Ellis (1981) en el siguiente Modelo de Integración Cognitiva en el cual, considerando: (figura 29-1)

a. Una situación (S) impacta sobre el sistema nervioso central por medio de la percepción sensorial o del reconocimiento cognitivo para poner en acción una cascada de fenómenos extraordinariamente veloces dirigidos no solamente a preparar la respuesta sino a perpetuar el estilo del procesamiento.

b. La información es filtrada, codificada y reconocida a través de procesos complejos, no conscientes, al ser comparada con el conjunto de nuestra experiencia acumulada en la memoria remota. Los esquemas (modos relativamente idiosincráticos, individuales, de interpretar la realidad en general y las relaciones interpersonales en particular, son representados por creencias, concepciones, reglas, entre otros) son activados en forma selectiva por la información de entrada.

c. El principio de la coherencia, el cual se refiere a la relación entre la exigencia (fuerza) del esquema y la situación, esperándose una correlación cuantitativa y cualitativamente homogénea. Lo anterior quiere decir que el procesamiento de información mental busca automáticamente lograr esta coherencia por lo que estos mecanismos podrían ser parcialmente conscientes, quiere decir que, la rigidez del esquema al ser contrastado con la situación que la activó debe ser satisfecha. Por ejemplo,
un esquema central puede decir: es absolutamente imprescindible vivir alejados de estímulos aversivos (temor, ansiedad) ya que su afrontamiento será inevitablemente desastroso. Esta concepción rígida en su magnitud podrá ser activada por situaciones mínimas o estímulos irrelevantes como suele suceder con un drogodependiente que no tolera la ansiedad y responde a estímulos que lo activan, con evasión o escape en forma de uso de drogas, para disminuir rápidamente la disforia o la ansiedad resultante del esquema rígido de pensamiento.

d. Las modalidades de procesamiento de la información son aprendidas y pueden constituirse en hábitos. Para lograr la coherencia entre el esquema y la situación, la persona puede aprender a utilizar predominantemente determinadas distorsiones de su repertorio, por ejemplo, en el caso de un adolescente consumidor de marihuana
que tiene como esquema “no puedo tolerar las situaciones aversivas o de ansiedad” y además “no puedo vivir alejado de las drogas” los cuales subjetivamente son evaluados con 100 en una escala de 100 puntos. Estos esquemas son activados y generan malestar cuando alguna situación o persona interfiere con ellos, en el caso de este
adolescente, una situación es que los padres limiten sus llamadas telefónicas. Esta situación que para otras personas pudiera ser calificada como banal o irrelevante (20 puntos) para el adolescente del ejemplo no lo es, debido a su visión catastrófica, la cual hace que evalúe la conducta de los padres como un evento severamente grave
y además, para poder satisfacer su nivel de coherencia, usa la polarización, al considerar que la presencia de ansiedad destruye toda posibilidad de bienestar y de felicidad, ignorando y rechazando activamente posiciones intermedias. De esta manera, la coherencia habrá alcanzado 90 puntos (sólo como una aproximación didáctica).
Si además este adolescente considera que esta limitación para hacer llamadas telefónicas a sus amigos y otros posibles distribuidores de sustancias es un elemento muy negativo, entonces borra todas las situaciones positivas que puede estar experimentando como estudiar en la universidad, el tener padres que satisfacen sus necesidades académicas y que intentan también satisfacer las necesidades afectivas, entre otros, todo esto hace que la gravedad de la situación llegue a 100 puntos cumpliéndose
así el principio de la coherencia.

e. El producto del procesamiento de la información son los pensamientos automáticos accesibles a la conciencia y cargados de un elevado estado de credibilidad. En el ejemplo, el paciente drogodependiente pensará “qué terrible, ya no podré llamar por teléfono cuando quiera”, “esta ansiedad será insoportable”, “no la podré resistir”, “tendré que salir a buscar drogas”, entre muchas otras ideas. Los pensamientos automáticos están constituidos por frases y oraciones breves, negativas, iterativas
que siguen el estilo del procesamiento, tornándose en hábitos y pueden ser reemplazados por imágenes catastróficas.

f. Los pensamientos automáticos operan como generadores de emociones negativas, por ejemplo: “qué terrible, ya no podré llamar por teléfono cuando quiera”, lo cual significa incertidumbre, amenaza y peligro al no poder contar con la droga oportunamente, por lo que se genera ansiedad específicamente y adicionalmente puede incrementar significativamente la ansiedad producida por el síndrome de abstinencia. La dificultad para tener la droga al alcance, lo más rápidamente posible, conlleva sensación de pérdida, relacionada directamente con depresión, mientras que la imposibilidad de modificar la limitación que los padres han impuesto, genera enojo. De esta manera la emoción resultante es de disforia, en forma de una peculiar mezcla de ansiedad, ira y depresión, que incrementará el comportamiento de escape, a través de la búsqueda y consumo de la droga.

Por lo tanto, el principio subyacente de la terapia cognitiva, es que las alteraciones en las conductas, emociones y pensamientos pueden modificarse o cambiarse, al cambiar los procesos cognitivos alterados. Este postulado se basa en numerosas investigaciones que indican como los estados de ánimo y las emociones influyen sobre las cogniciones, como en el caso de la memoria o percepción.

Adicciones CIB: Modelo de integración cognitiva

Adicciones: aspectos clínicos y psicosociales, tratamiento y prevención

La terapia cognitiva tiene como principio fundamental que los pensamientos y actitudes, más no los eventos externos, son los que generan el estado de ánimo, es decir, son los significados de los acontecimientos los que causan las emociones, en lugar de causarlas los eventos mismos. El rol del terapeuta cognitivo es el de ayudar al
individuo a reconocer formas alternativas de pensar en una situación, analizando los méritos reales y la certeza de las alternativas, comparándolas con experiencias del pasado, presente y futuro para luego ayudar al individuo a identificar cualquier obstáculo del pensamiento y actuar en esta forma nueva y más útil.

La meta no sólo es convencer al individuo que su nueva percepción de la situación está equivocada, es incorrecta, negativa o es irracional, la meta implica ayudar a la persona a descubrir otras formas de observar la situación.

Bibliografía:

Navarro M, Rafael. Terapia cognitivo conductual en adicciones. En: Velásquez E, Olaya A, Castaño G, Castro S, editores. Adicciones: aspectos clínicos y psicosociales, tratamiento y prevención. Medellín: Fondo Editorial CIB; 2014. 319-27

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